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Salvador Rodriguez Moya, o simplemente Salva Moya, periodista, doctor y escritor dos libros, Tarjeta Negra al Racismo y Mordisco al Racismo.

OBSERVATORIO: ¿Cómo surgió la idea de escribir los libros y cuáles son las diferencias entre ellos?
SALVA MOYA: Hace 12 años que estudio los casos de racismo en el fútbol. Tarjeta Negra al Racismo, el primer libro, surgió de mi tesis doctoral, ya que en España nadie había estudiado el racismo a este nivel. Es un relato de la mayoría de gestos racistas que se encuentran en el fútbol español e internacional, países como Brasil, Uruguay, Perú, Reino Unido y Francia, también son analizados.

Mordisco al Racismo es una reconstrucción de la historia del acto de Daniel Alves, cuando comió un plátano lanzado por los aficionados del Villarreal en un partido contra el Barcelona, que ocurrió en abril de 2014, en La Liga. El libro también incluye la opinión del propio Dani Alves, el árbitro, el infractor (el que le lanzó el plátano) psicólogos y periodistas.

Por lo tanto, podemos decir que Tarjeta Negro al Racismo, consiste en un conjunto de actos racistas en el fútbol, y Mordisco al Racismo es lo contrario, porque el libro se basa en un solo gesto.

OBSERVATORIO: Como se ve el racismo en España, ¿existe algún punto más racista que otro?
SALVA MOYA:No hay racismo específico en una región del país, el racismo en el fútbol es la tendencia de la sociedad europea, no hay más racismo en el fútbol del que estamos viviendo fuera del deporte, es un reflejo. Son gestos aislados, si sumamos todos los equipos juveniles, infantiles,… de fútbol el porcentaje de actos racistas es muy pequeño, pero eso no quiere decir que por ser pequeño no hay que dar la debida importancia. No podemos cerrar los ojos ante esto y decir que no pasa nada. Sin embargo, hay algunos países europeos, como Rusia y Ucrania, en el este europeo, en los que el racismo es mucho más fuerte. Un ejemplo es el club del Zenit San Petersburgo que durante años no aceptaba jugadores negros, eso no sucede en España, en Brasil, en Alemania o en Francia.

Otra diferencia es el fútbol europeo y el fútbol sudamericano. En España existen sistemas de monitoreo, para atender los casos de racismo, la xenofobia y la violencia, la televisión ayuda a detectar delincuentes. En América Latina, hay menos castigos, la policía es menos fuerte y, en muchos casos, tienen miedo de los barras bravas. Algunas de las acciones de los barras bravas, en América del Sur, intimidan incluso a la policía, al poder judicial y a las federaciones.

OBSERVATORIO: ¿Existe alguno artículo en el reglamento de La Liga que aborda la cuestión del racismo? ¿Cómo trabaja la Liga española en la lucha contra el racismo?
SALVA MOYA: En España existe la Ley 19/2007, que es contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte. Antes de eso no había ninguna ley para castigar los actos racistas.

La ley surgió porque hasta 2006 hubo muchos cánticos racistas en casi todos los estadios españoles, hasta que un día, en un partido entre Barcelona y Zaragoza gritos racistas fueron cantados al camerunés, Samuel Eto’o, quien expresó su deseo de abandonar el partido. A partir de este hecho se ha creado un observatorio para monitorear los casos de racismo. El Observatorio se compone de clubes, jugadores sindicales, Real Federación Española de Fútbol (RFEF), del Consejo Superior de Deportes, una organización de aficionados, ONG’s contra la intolerancia, entre otros. Con la creación de la Ley 19/2007 se puede castigar cualquier gesto racista en el estadio y alrededor de él.

OBSERVATORIO: ¿Los casos de racismo fueron reducidos con la Ley?
SALVA MOYA:No se sabe en España el número real de casos de racismo que suceden en el fútbol europeo, porque sólo los que son reportados por la prensa ganan repercusión, pero hay varios casos que se producen principalmente en los juveniles y divisiones infantiles que no son informados. La ley es muy buena, pero no se aplica correctamente, no se aplica con contundencia, no se aplica la ley en las canteras o en el fútbol no profesional. En el fútbol profesional, según mis datos, sí han disminuído los episodios racistas desde que se creó la Ley. Otra cosa es el fútbol aficionado y de cantera.

OBSERVATORIO: ¿Hay alguna organización que trabaja el tema del racismo en el fútbol español?
SALVA MOYA: En 2006 se produjo la creación del Observatorio con representantes de diversos organismos y entidades del fútbol español. Tras el final del trabajo del Observatorio las acciones han sido individuales de cada club, campañas y acciones contra el racismo hechas por sus fans.

OBSERVATORIO: ¿Qué piensas de la acción de la FIFA en colaboración con FARE para monitorear los casos de racismo durante la fase de clasificación para el Mundial de 2018?
SALVA MOYA: Creo que es una buena acción, este trabajo de monitoreo se ha hecho en la Euro, pero se necesita una mayor preocupación con los partidos con menores repercusiones, sobre todo los relacionados con los equipos juveniles, la cantera, no profesional, porque en estos juegos los actos de racismo no son registrados y termina por no existir castigo, ni para los clubes ni para los que hacen la infracción. En los partidos importantes los casos de racismo simplemente no ocurren, porque el delincuente sabe que serán identificados y castigados.

OBSERVATORIO: ¿Hay algún tipo de trabajo educativo contra el racismo con las aficiones españolas?
SALVA MOYA: El Observatorio creado en 2007 es una representación de toda la afición. La gran mayoría de los aficionados no son racistas, realizan acciones conmigo, pero son gestos individuales en la lucha contra el racismo. Por ejemplo, los fans de Rayo Vallecano ya llevaban pancartas para los partidos contra el racismo, los fans de Cádiz (segunda división) han desarrollado un libro contra la violencia en los estadios.

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Dani Alves y Salva Moya

OBSERVATORIO: ¿Qué piensas del gesto de Daniel Alves?
SALVA MOYA: Dani dijo que su gesto fue espontáneo, a diferencia de lo que se informó en Brasil (que era un gesto diseñado por una agencia de publicidad). Él dijo que no había combinación con un aficionado para lanzar en el césped un plátano. Existe la intención de muchas personas de menospreciar los buenos gestos, lo que terminó por poner ese signo de interrogación en el gesto de Daniel Alves.

Siempre estoy en la duda tratando de entender por qué la gente trata de desmerecer la importancia de un gran gesto y un gesto espontáneo contra el racismo. Dani jamás podría imaginar que un plátano se vaya a caer sobre sus pies y su gesto fue espontáneo y merece ser reconocido. Una imagen vale más que mil palabras. En mi libro, Alves afirma que sabía de la existencia de una campaña preparada para Neymar, pero desconocía las acciones, que su gesto de comer el plátano no tiene nada que ver con eso.

Lo que pocos saben es que Dani Alves sufre el racismo todos los días, no sólo en ese partido y muchos otros sufren en silencio, porque no hay denuncia, no hay televisión. No conocemos los que están en silencio, sabemos que muchos casos no hay denuncia por miedo, principalmente en el fútbol no profesional.

OBSERVATORIO: ¿Los jugadores españoles se unen para tratar la lucha contra el racismo?
SALVA MOYA: Ocurre como los estamentos del fútbol, no hay unión. Son gestos individuales. A veces, participan en campañas contra el racismo pero de forma personal, no coordinada. Son más gestos particulares de cada uno. Hace falta un mecanismo o asociación que los comprometa como colectivo. Por ejemplo, yo he sido capaz de que un jugador o entrenador de cada equipo de Primera felicite y se solidarice con Alves pero he sido yo, a título personal.

 

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